En
Colombia se cultiva un área total aproximada de 5´121.508 hectáreas, de los
cuales el 32,4% pertenece a cultivos agroindustriales como café, cacao y
tabaco, entre otros, los cultivos de cereales como arroz y maíz ocupan el 19,8%
de las áreas cultivadas, las plantaciones forestales abarcan el 16,2% y el
grupo de menor participación son las plantas aromáticas, condimentarias y
medicinales que ocupan el 0.1%, esto por
mencionar los cultivos más representativos.
Estos
cultivos en su mayoría, han sido inmersos desde hace unos años en una rutina de
agroquímicos y pesticidas con un alto grado de toxicidad que lamentablemente
para el medio ambiente, nuestros suelos, las fuentes hídricas y la salud, va en
aumento.
La
revolución agroindustrial ha traído consigo no solamente la innovación
agropecuaria, sino también una serie de prácticas e insumos que más allá de
aumentar el rendimiento de las cosechas no ha dejado más que suelos
empobrecidos, contaminación y afectaciones en la salud.
Para
contrarrestar estos efectos ha nacido la agroecología, una práctica
relativamente nueva, que busca devolverle el sentido a la agricultura, el cual
es el arte de cultivar la tierra, trabajar el suelo y hacerlo productivo,
principalmente con fines alimenticios, se basa en la aplicación de la ecología
en el diseño y desarrollo de prácticas agrícolas sostenibles y respetuosas con
el medio ambiente y el ecosistema. Esta agricultura busca obtener alimentos
mucho más sanos y saludables integrando a toda la naturaleza de forma respetuosa
dentro del proceso productivo, de esta manera se obtienen grandes rendimientos
en las cosechas e incontables beneficios para la salud.
Al
observar el planeta que habitamos, pareciera que los recursos son ilimitados y
que siempre se tendrá todo lo que se
necesita, que las imágenes de contaminación, escasez, falta de agua, tierras
desérticas, no son temas que afecten o alcancen estas zonas geográficas, que la
tierra siempre va a proveer, que es
factible sacar, quitar, dañar sin dar
nada a cambio; la sociedad actual es indolente con el ambiente.
En los
últimos tiempos se ha planteado la inquietud de como se está contribuyendo al cuidado del planeta o a su
contaminación y destrucción. En el desarrollo de las actividades económicas, se
plantea cual es la huella ambiental o vestigio de contaminación de la tierra,
que conciencia ambiental se tiene.
En la
continua búsqueda de mejorar la calidad de vida la visión es el desarrollo
tecnológico y económico, dejando de lado
lo social y aún más lo ambiental. Si se observa la tierra exige una mirada y
un recordatorio que la calidad humana debe estar de acuerdo a
las leyes de la ecología: no interrumpa los ciclos naturales, no
cause la extinción de especies, minimice los impactos ambientales y la
contaminación, y no agote los recursos naturales, entre otros”.
Por lo
anterior el impacto ambiental negativo que produce la agricultura tradicional es
causado por el uso intensivo de agroquímicos, afectación de la fertilidad del suelo, modificando sus
propiedades físicas, químicas y biológicas, contaminación del aire con emisión
de olores, vapores, del agua por el
escurrimiento y la lixiviación de agroquímicos, el solo uso de insumos químicos, erosión laminar, sobre
utilización de la maquinaria agrícola, preparación de la tierra con retobo,
arado de disco, preparación de bombas: 5 productos agrotóxicos, mínima rotación
de cultivos, no hay quien recoja los desechos de envases de fungicidas y
plaguicidas, quemas para sacar carbón y muchas más que altera la biodiversidad,
por tanto es prioritario empezar a trabajar en el uso de los recursos naturales
no renovables de la de la manera más
eficiente posible, es decir sostenible (en términos de tiempo) y sustentable
(en términos de amigable con el ambiente).
Biorganics pretende que de manera responsable se establezca una reconciliación
con el planeta, generación de conciencia ambiental y
hacer viable la actividad económica con la preservación de la biodiversidad y los ecosistemas,
evitando la degradación, propiciando un consumo razonable de recursos y una mínima
generación de residuos y emisiones, cultivando hortalizas de manera limpia que
contribuyan al cuidado del planeta y la salud humana.